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Francisco de Alfaro, el oidor PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio Alfaro de Prado   
Lunes, 16 de Febrero de 2009 18:45
Genealogía del Licenciado y Oidor sevillano D. Francisco de Alfaro  

I. Licenciado Diego de Alfaro, licenciado, fiscal de la Audiencia de Sevilla y Presidente Provisto de la Real Audiencia de Guadalajara. Acreditó nobleza en Sevilla según el procedimiento de la Blanca de la Carne en 1588, citado en la documentación municipal reiteradamente. Casó con Ana Ortiz de Saavedra, siendo padres de:

II. Licenciado Francisco de Alfaro, nacido en Sevilla, quizás hacia 1551. Fue nombrado fiscal de la Audiencia de Panamá, tal como recoge un documento de fecha 4-1-1594 (Archivo de Indias, Sección Lima,1,N.111). En 1599 se traslada a la Audiencia de Charcas, como Oidor. Debió casar dos veces, de su primer matrimonio nació:

      a) Diego de Alfaro, SJ, nacido en Panamá en 1596 y superior de los jesuitas en 1638, ardoroso defensor de las reducciones y de los indios, murió ese mismo año por un disparo de arcabuz de un bandeirante (aquellos que tomaban prisionero a los indios, para luego venderlos como esclavos en los mercados brasileños).

Volvió a casar con Francisca de Sande Paniagua, hija de Gabriel Paniagua de Loaysa, señor de Santa Cruz de Paniagua, y de Leonor Álvarez Verdugo, siendo las capitulaciones matrimoniales en La Plata en 1613, de donde eran vecinos. Ese mismo año ya era Oidor de la Audiencia de los Reyes (Perú), donde nacieron:

      a) Ana Mayor de Alfaro Sande y Loaysa. Soltera.
      b) Leonor María de Alfaro, quien casó con Francisco de Ballezilla,
caballero de Calatrava, padres de Fernando, Gabriel, Juan, Bartolomé, Jusepa, Leonor y Catalina de Solórzano Pereyra.

Otros datos biográficos: Como visitador general de las provincias del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay en la Visita (1610-12) redactó sus conocidas Ordenanzas, también conocidas como Código de Alfaro. En ella señalaba los abusos que se cometían con los indios y proponía una serie de remedios a los mismos. Tras ser Presidente de la Real Audiencia de Charcas en 1632, regresó a España luego y ocupó el cargo de miembro del Consejo de Indias.

[ DOCUMENTACIÓN: FONDOS AMERICANISTAS DE LA COLECCION DE LA COLECCION SALAZAR Y CASTRO, por Remedios Contreras: "Escritura de capitulaciones otorgados por doña Leonor Alvarez Verdugo, vecina de La Plata, viuda de Gabriel de Paniagua, de una parte; y de la otra el licenciado Francisco de Alfaro, oidor de la Audiencia de Lima, para el matrimonio de éste con doña Francisca de Sande Paniagua, hija de los primeros. La Plata, 1613. Octubre 30. Copia de un amaunense de Salazar. M-40 ff 275v a 276v." "Extracto del poder otorgado por doña Francisca de Sande de Paniagua a favor de su marido don Francisco Alfaro, oidor de la Audiencia de los Reyes, para que en su nombre otorgue testamento. Los Reyes 1616. Octubre, 15. Autógrafo de Salazar. M-40, ff 276v y 277."  ]
[Los datos del Padre Diego de Alfaro y su filiación tomados del libro “Los treinta pueblos guaranies” del padre jesuita Arnaldo Bruxel, publicado en el año 1978 en San Pablo Brasil]

Noticia bio-bibliográfica de Francisco de Alfaro

Tomado del artículo "Notas sobre el dominio de las minas en Indias en la obra de Francisco de Alfaro (c.1551-1644)" publicado en la "Revista de Derecho de Minas", Nº VIII, Santiago de Chile, 1997, pp.51-73, que nos remitió amablemente su autor, D. Javier Barrientos Grandon, catedrático de Historia del Derecho en la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile.

 Francisco de Alfaro nació en Sevilla hacia 1551, y murió en Madrid muy anciano el año 16442.    Hijo legítimo del licenciado don Diego de Alfaro, fiscal de la Audiencia de Sevilla y presidente provisto de la Real Audiencia de Guadalajara (24-VII-1591), y de doña Ana Ortiz de Saavedra.  

 Casó con doña Francisca de Sande y Paniagua de Loayza, natural de La Plata, hija legítima de don Gabriel Paniagua de Loayza Trejo y Sande, natural de Plasencia, caballero de la Orden de Calatrava, señor de la villa de Santa Cruz de la Sierra, La Mancha, gobernador del Cuzco, y de doña Leonor Álvarez Verdugo, natural de La Plata.    Su mujer era hermana de doña Clara Sande de Paniagua y Loayza, que casó con don Juan de Solórzano y Pereyra    De este matrimonio nacieron dos hijas, una de las cuales fue doña Leonor María, bautizada en Lima el 28 de agosto de 1615, que contrajo matrimonio con don Luis Gelder de Alfaro, para quien solicitaba don Francisco en 1634 la concesión de un hábito, petición a la que sobre consulta del Consejo de Indias fechada el 21 de julio de 1634 solamente se respondió que se quedaba con cuidado.  

 Juan Lucas Cortés le hace colegial del Mayor del Arzobispo, dato errado como ya advirtiera en su día Rezabal y Ugarte. Es probable que hubiera estudiado en la Universidad de Sevilla, pues en ella sirvió durante algún tiempo la cátedra de Instituta y leyó también la de Decreto.  

 Fue autor del clásico Tractatus de officio fiscalis, deque fiscalibus privilegiis, publicado en Valladolid por Ludovicum Sanchez en 1606, y cuya segunda edición se publicó en Madrid por Francisco Martínez en 1639, en la cual introdujo una serie de correcciones y modificaciones, muchas de las cuales significaron ampliar el tratamiento de cuestiones desvinculadas a la realidad indiana, y especialmente se advierte una mayor preocupación por ofrecer mejores y más amplias citas doctrinales. Hubo aun una tercera edición, sobre la base de la segunda, que fue publicada en Madrid el año 1780 en la Imprenta Real de la Gazeta.    El Tractatus de officio fiscalis de Alfaro fue la obra más importante en la materia en todo del Derecho Indiano, y buena prueba de ello era su amplia difusión en las Indias, pues se la encontraba en la mayoría de las bibliotecas conocidas de los siglos XVII, XVIII e incluso del siglo XIX.    En efecto, en el virreinato de la Nueva España, aparecía mencionado en una Memoria de libros remitidos a Méjico en 1685 por Fernando Romero y Torres,  y durante el siglo XVIII se lo citaba en las librerías de José Manuel Messía de la Cerda y Vargas (1695-1760), alcalde del crimen de la Real Audiencia de Méjico, Manuel José Rubio y Salinas (17 ?-1765), arzobispo de Méjico, Sebastián Calvo de la Puerta (1717-1767), alcalde del crimen de Méjico, y Pedro Anselmo Sánchez de Tagle (17 ?-1772), obispo de Michoacán.    En el reino de Chile se lo encontraba en las librerías de los oidores Pedro Machado de Chávez, Francisco Ruiz de Berecedo, Domingo Martínez de Aldunate, Juan Hipólito Suárez Trespalacios y Escandón, José Clemente de Traslaviña y Oyagüe, José Santiago Aldunate y Guerrero, del regente Francisco Antonio Moreno y Escandón, y del obispo Manuel de Alday.    

El aprecio de esta obra también se manifestaba porque solía encontrársela citada en los escritos de los letrados indianos, por ejemplo el fiscal de la Real Audiencia de Santiago de Chile José Antonio Rodríguez Aldea, en una vista evacuada el 8 de agosto de 1815, decía:   "Los tres letrados que componen la comisión...afectan dudas si en las vistas Fiscales se han de entender directamente con este Ministerio o con el agente, cuando por Derecho y práctica del Presidente y del Fiscal de la Real Audiencia, y no sus Ministros por separado pueden entenderse con el 1º, y los demás con el 2º,...V.S. conoció justamente que el mejor servicio del Rey y de la causa pública era desentenderse de esa duda, que no admite la cédula del 6 de abril de 1801 dirigida sobre la materia al Señor Alfaro cuando era fiscal de Chuquisaca, la doctrina de éste, del Solórzano, Escalona y demás tratadistas, fundados en la ley y práctica...".  

 Sobre consulta del 4 de enero de 1594, en la que ocupaba el segundo lugar de los únicos dos propuestos, fue nombrado fiscal de la Real Audiencia de Panamá, plaza de la que se le despachó título por real provisión fechada el 11 de enero del mismo año, y así comenzó una larga carrera en la judicatura indiana que se extendió por más de treinta y cuatro años.    Por real provisión fechada en San Lorenzo el 4 de octubre de 1597 se le despachó título de fiscal de la Real Audiencia de Charcas, para reemplazar a don Jerónimo de Tovar y Montalvo, plaza que comenzó a servir en julio de 1598 y en cuyo ejercicio dio inicio y concluyó su Tractatus de officio fiscalis, estructurado sobre la base de glosar éste su título de fiscal de La Plata, que reproduce al comienzo de su tratado.    Durante el servicio de su plaza de fiscal en La Plata el virrey don Luis de Velasco le encomendó la fundación de una villa en el repartimiento de Mizque y Pocona, a la cual se bautizó con el nombre de Salinas de Río Pisuerga.    

Por real provisión del 18 de agosto de 1607 se le libró título de oidor supernumerario en el mismo tribunal de Charcas.    Mientras desempeñó su oficio de oidor en Charcas, el presidente de dicha audiencia licenciado Alonso Maldonado de Torres que había sido comisionado para que realizara una visita a las gobernaciones del Tucumán y del Río de la Plata por cédula del 2 de octubre de 1605 para inspeccionar el estado del servicio personal de los naturales, delegó en el recientemente ascendido oidor Alfaro esta comisión por auto del 10 de diciembre de 1610, y en razón de ello entendió en dicha visita y así llegó al Tucumán en enero del año siguiente, y hallándose en Asunción el 11 de octubre de 1611 dictó unas Ordenanzas de 85 capítulos sobre los indios de la gobernación del Río de la Plata, y encontrándose en Santiago del Estero el 7 de enero de 1612 dictó unas segundas Ordenanzas, las que reformó parcialmente por otras disposiciones fechadas los día 9 y 11 siguientes para la gobernación del Tucumán, todas las que fueron aprobadas por real cédula del 10 de octubre de 1618, cuyas disposiciones fueron empleadas en la formación de algunos títulos de la Recopilación de Indias de 168026, y entre cuyos antecedentes se hallaban las Ordenanzas que en 1598 y 1603 había elaborado Hernando Arias de Saavedra.    

Por real provisión fechada el 20 de enero de 1613 se le despachó título de oidor de la Real Audiencia de Lima, oficio del que tomó posesión en febrero de 1614.    Mientras servía de oidor en Lima fue comisionado por el virrey marqués de Montesclaros para que tomara razón de todos los indios que con el título de yanaconas poseían los españoles en sus heredades rústicas, para que fuera cumplida la real resolución que les declaraba libres de todo servicio.  

 Por real cédula fechada el 4 de abril de 1628 se le concedió licencia para pasar a España, proveyéndose en su reemplazo como oidor de Lima al doctor don Alberto de Acuña, a quien se le despachó título por real provisión fechada en Madrid el 18 de abril de 1628.    En uso de la citada licencia, el 2 de junio de 1629 marchó a la península, donde ya se encontraba a principios del año siguiente.    Sobre consulta del Consejo de Indias fechada en Madrid el 27 de enero de 1631 se ordenó a la Cámara de Castilla que lo consultara para oficios letrados "en las ocasiones que se ofrecieren".    Sobre consulta del Consejo de Indias fechada en Madrid el 30 de julio de 1631 fue provisto en plaza de presidente de la Real Audiencia de Charcas, siempre que de su visita no resultara cargo que lo hiciera desmerecer, pero hizo presente su deseo de no regresar a las Indias y de servir en los reinos de España, en atención a lo cual no viajó a América.    Sobre consulta del Consejo de Indias fechada en Madrid el 22 de marzo de 1632 se atendió a su petición de ser empleado en España, y se ordenó que se consultaran sujetos para substituirle en la presidencia de Charcas, y que a él se le consultara en plazas de Castilla.    Conforme a dichas recomendaciones fue provisto como consejero de Hacienda, oficio del que se le despachó título el 16 de julio de 1632, plaza en cuyo desempeño murió ocho años más tarde, sin lograr el ansiado ascenso al Consejo de Castilla por el que había instado desde hacía algún tiempo, pues para conseguirlo formó y publicó un memorial en ocho folios dirigido al rey que comenzaba así: Señor. El Doctor don Francisco de Alfaro, Oydor del Consejo de Contaduria de Hazienda, es Hijo del Licenciado Diego de Alfaro, el qual fue Iuez del Fisco de la Inquisicion de Sevilla, mas de catorze años.  

 A su muerte contaba con una regular fortuna, cuyo cuerpo de hacienda según los inventarios levantados después de su fallecimiento ascendía a 32.382.372 maravedíes, de los cuales 15.190.110 maravedíes correspondían a bienes gananciales.  

 

 
© 2009 Antonio Alfaro de Prado. La página de los Alfaro fue iniciada el 1 de septiembre de 1997.
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