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Juan de Alfaro Gámez, el caballero pintor PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio Alfaro de Prado   
Lunes, 16 de Febrero de 2009 18:48
  Juan de Alfaro y Gámez (1643-1680), un caballero pintor  

Este pintor cordobés ha pasado ya a la historia de la pintura española del siglo de Oro, relacionado con el gran pintor Velázquez de quien pudo ser discípulo.Probable autorretrato de Juan de Alfaro en el cuadro Nacimiento de San Francisco de Asís

Su genealogía es conocida y puede consultarse en la página sobre los Alfaro de Córdoba. Hijo del hidalgo don Francisco de Alfaro, boticario natural de Córdoba, y de doña Melchora de los Reyes Ruiz de Mellado y Gámez, fue bautizado en esta ciudad en 1640. Casó en 1666 en la parroquia cordobesa de Santo Domingo de Silos con Isabel de Heredia, enviudando prontamente sin descendencia de este matrimonio. En segundas nupcias, de nuevo en Córdoba, casó en 1679 con Manuela de Navas, hija de Alonso de Gaete, de quien tuvo un hijo; Alfonso, que le sobrevivió, fallecido en 1702 en su casa de la entonces calle de la Ceniza (hoy Tundidores). No consta que tuviera otra descendencia, ni que su hijo continuase el linaje (en cambio sí hay descendientes probados hasta la actualidad de sus hermanos).

Su condición de hidalgo la hizo constar en sus obras que siempre firmó como "Don Juan de Alfaro". Estuvo muy relacionado con la nobleza cordobesa, a la que pertenecía y entre la que tenía parientes, así como con la madrileña; de ambas recibió numerosos encargos y tuvo varios protectores.

Fue discípulo del cordobés Antonio del Castillo, vivió en Córdoba y Madrid, la primera de estas estancias en la capital se sitúa en torno a 1660-61, como contador y secretario del Conde de Aguilar, por lo que sin duda tuvo influencia directa de Velázquez, no se sabe si como discípulo. Volvió a Córdoba entre 1661-67, regresando a Madrid entre 1667-1675 cuando estuvo en contacto con los principales personajes de la corte, entre ellos su benefactor don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla. Posteriormente alternó dos años en Córdoba con un año en Madrid, 1678, a finales del cual regresa a Córdoba donde fallece en 1680 tras testar el 30 de abril de 1680. En su testamento refleja sus dificultades económicas de ese momento así como la notable colección de cuadros que poseía.Retrato de Calderón de la Barca, por Juan de Alfaro

Autor de numerosos cuadros religiosos, entre ellos obras para el Santuario de Nuestra Señora de Linares, el Nacimiento de San Francisco obra destinada al convento cordobés de San Pedro del Real, la Anunciación en el convento de carmelitas descalzos de San José o San Cayetano, cuadros para el convento de San Jerónimo de Valparaíso, antiguo Hospital de San Jacinto, cabildo de la catedral de Córdoba, etc. Le fue encargada la Galería de Retratos de los Obispos de Córdoba, de la que realizó dieciocho retratos.

Entre sus obras hubo numerosos retratos de personajes de la nobleza como los de Don Bernabé Ochoa de Chinchetru, cuatro retratos de la familia Díaz de Morales, de Don Luis Fernández de Córdoba, Marqués del Carpio, de Don Pedro de Valenzuela y Fajardo y de Anastasia de Valenzuela y Zayas, etc.

Fuente: Información extractada fundamentalmente del artículo "Obras cordobesas de Juan de Alfaro y Gámez (1643-1680)" por José María Palencia Cerezo, publicada en el nº 283-284 de la Revista de Arte Goya.

 
 
© 2009 Antonio Alfaro de Prado. La página de los Alfaro fue iniciada el 1 de septiembre de 1997.
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