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Francisco de Alfaro, Sargento Mayor de Portobelo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio Alfaro de Prado   
Jueves, 05 de Noviembre de 2009 09:34

En la obra "Historia de la Antigua y continuada nobleza de la Ciudad de Jaén...", obra de Bartolomé Jiménez Patón, impreso en Jaén en 1628, se menciona Sancho de Alfaro, que fue un destacado capitán y regidor de esta población a finales de 1400, así como una anécdota referida a Francisco de Alfaro:

 

...Aunque en razón del tiempo en que vivió, se le había de dar en otra
parte lugar al famoso Sancho de Alfaro, de quien tanto los historiadores
antiguos dicen, no es razón dejar de hacer memoria de la que merece su
persona, pues su gravedad nos declara muchas ocasiones en que se ve cuan
grande caballero y cuan valiente capitán. Fue en tiempo del famoso obispo
Don Gonzalo de Zúñiga, mas porque otras historias le celebran y se ha pasado
la ocasión, no fuera razón dejar de decir algo de su descendiente famoso
también por su valor; este es Don Francisco de Alfaro, que hoy está por
capitán y sargento mayor de Puerto Belo, refiriendo por la brevedad un caso
solo, aunque pudiera otros muchos.
El enemigó inglés llegó una noche a reconocer los castillos de Puerto Belo
en tres lanchas y temiendo no ser descubierto aguardó a que saliese del
puerto Iulio, un extranjero, que iba a hacer tablas, al cual cogió, y con
grandes amenazas le hizo que volviese con él al pueblo y que hiciese lo que
le ordenase, como lo hizo. Con esto, llegando al puerto y preguntando las
guardas qué gente o quien vive pudo dar el nombre del santo que sabía el
Iulio cual era, con lo cual entró y por estar todos sepultados en sueño, que
era poco más de media noche, tomó el pueblo sin resistencia. Los que fueron
despertando y conocieron que el enemigo se había apoderado del lugar se
fueron huyendo a las montañas cercanas. En esta ocasión estaba Don Francisco
de Alfaro en el pueblo de los negros, apaciguándolos, y vino aquella mañana
y llegó a Puerto Belo al amanecer y sintió el ruido del enemigo, que iba a
apoderarse de la iglesia y de lo fuerte del pueblo y para ello iba a pasar
la puente del riachuelo que por allí entra al mar, para estorbarlo se arrojó
al mar y con su espada y rodela (como otro Horacio Coclite en Roma) defendió
valientemente la puente, hiriendo a tantos de ellos que puso miedo a los
demás y no osaron pasar. Y aunque le hirieron en dos o tres partes, no dejó
de pelear invenciblemente, sustentándose más de tres horas, dando voces a
los del pueblo que se juntasen, como lo hicieron. Vino una compañía del
castillo con lo cual se retiró el enemigo a sus lanchas y cogió algunas
barcas nuestras y alguna gente que después rescató. Y han contado que el
enemigo no se cansaba de alabar la animosidad y valiente corazón de Don
Francisco de Alfaro. Porque la virtud tiene tal fuerza que hasta los
enemigos la alaban y estiman.

 


Este relato se refiere a Francisco de Narváez Alfaro, quien en 1602 llegaba a la importantísima población de Portobelo (Panamá) para tomar posesión del empleo de Sargento Mayor de Tierra Firme. Permaneció en América hasta su fallecimiento en 1630, alcanzando el rango de Maestre de Campo.

No debió tener descendencia ya que legó sus bienes, mediante la creación de sendos mayorazgos, a su hermana María de Mendoza, casada con Lorenzo de Biedma Sotomayor, y a su sobrina Mariana de Alfaro, casada con Gaspar de la Cueva y Ludeña.

 

 
© 2009 Antonio Alfaro de Prado. La página de los Alfaro fue iniciada el 1 de septiembre de 1997.
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