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| Según recoge la "Historia bibliográfica de la medicina
española", escrito por
Antonio Hernández Morejón, publicado en Madrid en 1850 (tomo VI) figura:
ENRIQUE VACA DE ALFARO
Nació en Córdoba en 5 de febrero de 1635, fue hijo de D. Francisco de
Alfaro
y de Doña Melchora de los Reyes Cabrera, ambos de distinguidas familias.
La
de su padre fue fecunda en hombres de mérito como la de los Esteban de
París, los Chifflet de Besanzon, los Bacchinos de Amberes, y los
Bartolinos
de Copenhague, en los que fueron hereditarios el talento y el gusto por
las
letras. Su abuelo, del mismo nombre, fue célebre médico y cirujano, de
quien
ya hemos hecho mencion, en 1618. Su padre, cuya profesión o destino
ignoramos, fue eruditísimo en todo género de letras, y tuvo por hermano
al
pintor Juan de Alfaro, discípulo de D. Diego Velazquez. Después de haber
concluido nuestro Alfaro las humanidades, pasó a estudiar medicina a
Salamanca, donde a los veinticinco años recibió la borla de doctor en
esta
facultad. Restituido a su patria en 1690, adquirió mucho crédito en el
ejercicio de su profesión, el que no le impidió dedicarse á escribir
varias
obras médicas y literarias. Las primeras no sabemos viesen la luz
pública
aunque las preparaba para la prensa, como se deduce de un epigrama que
le
compuso su padre, el cual concluye así:
«Vive ergo ut possis medicos proferre labores,
Quos dandos praelo scrinia tecla tenent.«
Dotado el doctor Vaca de Alfaro de no común talento y capacidad , y no
menos
inclinación a cultivar las letras, eran estas su ocupación y
entretenimiento
predilecto, siendo de creer que debiese su gusto é instrucción, no solo
á su
padre, sino también al licenciado Bernardo de Cabrera , su tío materno,
hombre eminentísimo en todo género de erudición, cuyos muchos y buenos
escritos juzgamos perdidos.
Alternando las tareas de su profesión con el cultivo de la literatura y
de
la poesía , y libre de cuidados, llegó célibe á la edad de treinta y
cinco
años , en que se unió en matrimonio con su prima Doña María Bernarda de
Cabrera y Gómez, de la que tuvo sucesión. Vivió muy apreciado
generalmente
de toda clase de personas, y mereció ser médico del obispo de Córdoba D.
Francisco de Alarcón; mas ignoramos hasta ahora el año de su
fallecimiento.
La familia de los Alfaros, que se estableció en Córdoba en tiempo de los
reyes católicos, tiene su enterramiento en la iglesia parroquial de
Santa
Marina, en una hornacina del muro del lado del Evangelio. Mas en el día
no
se ve en aquel sitio señal de tal enterramiento, habiéndose igualado con
el
muro el vano de la hornacina ; y así careceríamos de la noticia de los
epitafios que allí hubo, a no haberse encontrado copia de ellos entre
varios
papeles curiosos: el mas antiguo dice así:
»Aquí yace Benito López de Alfaro , que sirvió á los señores Reges
Católicos
en la conquista del reino de Granada , nieto sesto de Ramon de Alfaro,
que
tambien se halló en la toma de Baeza, año de 1227. Tambien está
sepultado
Alonso de Alfaro, hijo de Benito Lopez de Alfaro, el licenciado Juan de
Alfaro, insigne cirujano , y Doña Maria de Evia su mujer y el licenciado
Felipe Alfaro, presbitero.»
Dentro del arco por bajo del escudo se veía la siguiente inscripción:
»Este arco y entierro es de los sucesores del doctor D. Enrique Vaca de
Alfaro, familiar del Santo Oficio de esta ciudad, y médico en ella.
Renovaron esta memoria sus nietos el doctor Enrique Vaca de Alfaro,
médico
del Ilustrísimo Señor Don Francisco de Alarcon , obispo de Córdoba , y
D.
Juan de Alfaro y Gomez , su hermano, notario del Santo Oficio de dicha
ciudad, año de MDCLXXl.»
Al Dr. Enrique Vaca de Alfaro, que debió de sepultarse probablemente en
el
enterramiento de sus mayores, se compuso un epitafio, que no sabemos si
llegó á colocarse, concebido en estos términos:
Aeternae memoriae D. epitaphium.
Dr. D. Henrico Vaca de Alfaro, cordubensi, philosopho . proeclaro,
medico
eximio , et poetae non injucundo, cordobensium antiquitatum post M.
Ambrosium Moralium , regium chronografum , doctissimum, Martinum Roanum,
et
eruditissimum Petrum Diacium de Rivas, historico indeffesso ac
fidelissimo;
cujus in omnium disciplinarum genere exquisita eruditio, singularis
industria , infinitae lectionis proestantia, multiplex linguarum
scientia,
proecipueque in latina et groeca, maximi tenidenti, parí conjuncta
comitate,
et erga oegros beneficencia singulari, doctorum omnium admirationem,
laudemque meruit; et post varia incomparabilis ingenii monumenta, quibus
diuturnam sibi memoriam comparavit, terrena proe coelestibus contemnenti;
pro nova vita perennatura jam inhianti, sub hoc marmore et sepulcrali
arcu
stirpis suoe condito , parentique optime de se merito uxor et
consanguinea
sibi conjunctissima piissimaque Doña María Bernarda Cabrera et Gamez hoc
in
amoris et benevolentiae signum ac perenne monumentum, cum filiis
dilectissimis Francisco Honorio, Antonio Marcello, ac Didaco Emmanuele
cum
moestitia et lacrimis ponendum curavere.
Este epitafio da bastante idea del mérito y conocimientos del Dr. Vaca
de
Alfaro. Sus obras impresas son las siguientes:
Festejos del Pindo , sonoros conceptos de Helicon , poema en la
solemnísima
y majestuosa fiesta que se celebró en loor de la purísima Concepcion de
María Santísima en la parroquia de Santa María de Córdoba, en 22 de
abril de
1662. Córdoba, por Andrés Carrillo de Paniagua, en el mismo año, en 4°.
Lira de Melpomene , a cuyas armoniosas voces y dulces aunque funestos
ecos,
oye atento el doctor Enrique Vaca de Alfaro la trágica metamorfosis de
Acteon, y la escribe. En Córdoba, por Andrés Carrillo, 1666, en 8°.
Esta composición y la anterior, que no son de gran mérito y demuestran
bien
claramente el mal tiempo en que se escribieron, manifiestan que el
doctor
Alfaro, como la mayor parte de los hombres de letras de su época, se
preciaban de cultivar la poesia, aunque sin verdadero genio para ella.
Descripcion del santuario de Nuestra Señora de la FuenSanta. Un folleto
en
8°.
Sus manuscritos son:
Threnodia medica de signis salutis et mortis.
Promptuarium medicum.
Tractatus de hidrope.
Idea antiquitatis in exequiis et ritibus funeralibus.
Athencum cordubense, de illustribus scriptoribus cordubensibus scriptis
et
doctrina claris ab orbe et urbe Cordoba, colonia patritia , regia,
augusta,
felice, fortunata , scientiarum occeano, conditis usque ad annum 1663.
Haciendo mención de esta obra, dice D. Nicolás Antonio: cuyus aliquod
specimen dedisse dicitur in Rabi Mosis Cordubae clarissimi vita; por
donde
venimos en conocimiento de este que creemos un opúsculo, que segun el
mismo
D. Nicolás se imprimió en Córdoba, en 1663, en 4°.
Teatro eclesiástico y secular de la ciudad de Cordoba. Esta es sin duda
la
obra principal de Alfaro, la mas curiosa y mas interesante. Era una
crónica
que comprendía desde el tiempo de la conquista de esta ciudad (año
1236),
hasta el de 1080. Ignoramos el paradero de este manuscrito, que acaso ,
si
no ha sido destruido, yacerá ignorado entre el polvo de alguna
biblioteca en
perjuicio de la historia de Córdoba , para la cual debería ser de mucha
utilidad.
Tampoco se tiene noticia de las demas obras del doctor Alfaro que
quedaron
manuscritas, siendo de presumir hayan sufrido la misma suerte que la
anterior.
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Son bastante escasos los retratos
que se conservan de Valdés Leal. Este que contemplamos es uno de
los escasos de la producción cordobesa. Don Enrique Vaca de
Alfaro vivió en Córdoba al mismo tiempo que Valdés Leal y
posiblemente existió una estrecha relación de amistad entre
ambos. El personaje aparece de busto, interesándose el pintor
por la expresión del rostro donde muestra su inteligencia y su
"grandeza" a pesar de tener sólo veinte años. El bigote, la
perilla y el pelo sobre los hombros nos indican la moda de la
época, muy similar a la figura de Velázquez que aparece en las
Meninas. Un fondo neutro sobre el que se recorta la figura
acentúa su volumetría y resalta el blanco del cuello. La
pincelada rápida empleada por el maestro le acerca a Velázquez.
Fuente:
Artehistoria, revista digital |
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