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Martín de Alfaro, Martín Soldado en la conquista de México PDF Imprimir E-mail
Escrito por Antonio Alfaro de Prado   
Viernes, 09 de Marzo de 2012 22:27

 

  

            Gracias a la labor investigadora de Antonio Oliver Jiménez, en el elenco de los Alfaro podemos incorporar a quien no identificaríamos como tal en un primer momento. Se trata de uno de los conquistadores de México, de nombre Martín Soldado, quien al volver cargado de riquezas a su tierra natal reivindicó su apellido familiar, haciéndose llamar desde entonces Martín de Alfaro, por las razones que veremos a continuación. Los datos aquí mostrados, salvo indicación específica, proceden de las aportaciones de Antonio Oliver, recogidas en su interesante blog sobre Castilleja de la Cuesta y la recopilación de Documentos castillejanos.

 

Los Alfaro de Sevilla en Castilleja

    Como antecedente de la presencia de los Alfaro en esta población, conviene señalar el censo tributario de 1514 que nos aporta un dato muy interesante. En este año se realizó en Castilleja un reparto de los tributos que los propietarios debían entregar a la Orden de Santiago en reconocimiento de que sus heredades se encontraban dentro de la mitad del término de Castilleja perteneciente a dicha Orden. En el documento se anotó a una persona de apellido Alfaro, en el apartado de foráneos:

Bartolomé de Alfaro, vecino de Sevilla en San Vicente, 4,75 aranzadas, 190 maravedíes.

    Este dato ya nos apunta a la conexión entre los Alfaro de Castilleja y los de Sevilla. Bartolomé era propietario de una heredad mediana en esta villa, sin residir en ella. Serán más los lazos que unirán a estos Alfaro con los hispalenses.

 

El punto de partida, de Soldado a Alfaro

    La identificación de Martín Soldado como Martín de Alfaro la encontramos explicitada en un documento fechado en 1557 cuando Martín de Alfaro, vecino de Sevilla de la collación de Santa Maria Magdalena, morador de la Calle Real de Castilleja, otorgó todo su poder cumplido a Pedro Zamorano el mozo, hijo de Pedro Zamorano el viejo, conquistador de la Nueva España, estante en la dicha ciudad de Sevilla, para que en su nombre y propia persona pueda parecer y parezca ante su Cesárea y Católica Majestad y ante el Of. Ss. del Alto Consejo de Contadores, Mayores, Presidentes y Oidores a él ... y Notarios de Su Casa y Corte, Consejeros y cualquiera de ellos, y pueda pedir y demandar para mí y para un hijo mío los indios que yo tenía y poseía y me cupieron de repartimiento mío en la Nueva España, de la provincia de Matalanga, y al tiempo que yo andaba de la conquista y era conquistador me llamaban Martin Soldado, y ahora desde que yo de ella vine me llamo y nombro Martin de Alfaro, porque mis deudos y parientes se llaman así, de la cual dicha conquista yo salí muy lisiado y ... y por las heridas que me dieron en la dicha Nueva España y en Cabo de Honduras ... a Su Majestad de lo ... si fuere necesario pueda el dicho Pedro Zamorano el mozo dar información entera y bastante de todo ello, porque yo me ofrezco de darla en cuanto me sea pedida, y para que pueda por mí y en mi nombre y como yo mismo pedir y demandar los dichos indios para dármelos como yo los tenía y poseía ... y para todo ello pueda presentar y presente cualesquiera peticiones, pedir y sacar y ganar ... cualesquier cartas y probaciones que a mi derecho convenga pedir y demandar, y responder y negar y conocer y defender, pedir y requerir y querellar y afrontar y protestar, y para que pueda dar poder a otras personas para que presenten lo que necesario fuere. En viernes 22 de octubre de 1557.
 

 Martín Soldado en la conquista de México y Honduras

    De las acciones que llevó a cabo Martín Soldado en América poco sabemos además de su referencia a las heridas recibidas en Nueva España y Cabo de Honduras. En Nueva España fue soldado de Hernán Cortés durante la conquista del imperio azteca y probablemente marchó a Cabo de Honduras pocos años después cuando Cortés encabezó una expedición a este territorio con intención de abarcarlo bajo su mando, pretensión que no fue aceptada por las autoridades españolas. No obstante, Francisco Cervantes de Salazar en su Crónica de la Nueva España hace mención de algunos hechos de la conquista que le hizo saber Ojeda y entre ellos narra este episodio: 

    Dice, pues, que cerca de Xaltoca, una legua antes, salió mucha gente de los enemigos a meterse en Xalcota, y como por allí los caballos no podían correr, a causa de las acequias y por ser la tierra marisma, Cortés dixo a Ojeda que con la gente de quien tenía cargo fuese en su seguimiento. Ojeda con los señores tlaxcaltecas y con sus soldados siguió el fardaje. Tomaron los tlaxcaltecas gran cantidad de mujeres y muchachos, y así entraron por el pueblo sin hallarse otro español, sino uno que se decía Martín Soldado. Hicieron gran riza en los enemigos, matando y robando, y desde a poco llegaron los de a caballo, el primero de los cuales fué un Hernán López. Los indios de Xalcota desampararon el pueblo, y pasándose de la otra parte de las acequias, por estar más seguros, se comenzaron a defender bravamente de los tlaxcaltecas, que iban en su seguimiento; pero como llegaron los españoles de a pie y de a caballo, rompieron por ellos, abrasaron el pueblo, y aquella noche vinieron a dormir a otro donde el General asentó su real.
(F.CERVANTES DE SALAZAR, Crónica de la Nueva España, 1517-21, capítulo LXXVIII)

    Sin duda pasó enormes apuros Martín Soldado en esta comprometida situación y quizás fue el motivo de alguna de las heridas que recibió durante su estancia americana y que tanto le mermaron su salud a lo largo de su vida.

    Lo cierto es que llegó a adquirir cierta posición en las nuevas tierras según atestigua su participación como firmante en octubre de 1520 de la carta que el ejército de Cortés dirigió al Emperador, en la que se pedía el mantenimiento de éste al frente del contingente y de las tierras conquistadas y por conquistar, afirmándose también la voluntad de mantenerse y administrar todo ello. Asimismo, en 1532 una Real Cédula confirmaba a una veintena de encomenderos de la Nueva España que se les restituyeran los pueblos indios encomendados, encabezando la relación el propio Hernán Cortés y entre ellos se señala Martín Soldado, que recibiría la encomienda en la provincia de Matalanga, como ya vimos por un documento anterior. [AGI MEXICO, 1088,L.2,F.123R-124R]

 

El regreso de Martín

    Martín regresó a la Península mutilado y muy herido, según afirmó él mismo. Eso sí, con suficientes riquezas para emprender una nueva vida, sustituyendo su antiguo apellido, que quizás era sobrenombre, Soldado, por el de Alfaro. Se estableció en Castilleja y, según nos cuenta Antonio Oliver, compró casa y mantuvo un mesón abierto en la calle Real, apenas a dos manzanas de su capitán, Hernán Cortés. En la década de 1540 compartiría con él tertulias en el palacio y allí sería testigo años después de la muerte del conquistador.

     Martín de Alfaro casó con Aldara Cabeza de Vaca y tuvieron por hijo, entre otros, a Alonso de Alfaro. Hermana de Martín fue Mayor de Alfaro, mujer de Juan Sánchez Delgado, quienes sabemos que fueron padres, al menos, de María de Alfaro. Y también hermano de Martín fue Bartolomé de Alfaro, vecino de Sevilla, padres de Lorenza, figurando él en diversas partidas de bautismo fechadas entre 1567 y 1578 como padrino.

    También sabemos que Martín de Alfaro fue sobrino y heredero del jurado Bartolomé de Alfaro ya que en 1550 reclamaba a los herederos de Juan Salvador Herrador y de Isabel Gómez el censo que éstos habían vendido a su tío, en el año 1538, por importe de 300 maravedíes de tributo, censo perpetuo anual sobre unas casas y una viña en Alcalá del Río. Acordaron que los herederos liberarían la carga abonando a Martín 12 ducados de oro, con lo que quedaría totalmente saldado y finiquitado el tributo. Este acuerdo quedó recogido en escritura pública el 8 de junio de 1550, dada en Castilleja.

    Con el mismo apellido encontramos en 1566 figura en estas misma partidas de bautismo a Alonso de Alfaro y su mujer, vecinos de Sevilla, padrinos de bautismo. Y ese mismo año era bautizado el hijo de Isabel de Alfaro y de Bernabé, con el nombre de Rodrigo.

    Pariente de esta familia fue Luisa de Alfaro, vecina de Sevilla, quien hacia 1526 o pocos años después había casado con el bachiller Morillo, pasando a vivir en sus heredades de Gines. De ella indica Oliver "Mujer ciertamente soberbia y creída, en su fuero interno siempre se consideró elemento imprescindible para que el Bachiller desempeñase su oficio —en muchas ocasiones en la vecina Villa de Castilleja de la Cuesta—, y aun desarrollase con buen fin su vida y su existencia, minimizando unos conocimientos técnicos y prácticos que veía como secundarios. Con toda naturalidad recomendaba formularios, escribanías y contactos a conocidos y vecinos en base a que "lo había visto hacer a su esposo" o a que "entendía de ello".

    Y familiar igualmente era doña Leonor de Alfaro, de quien se dice que disfrutaba de posesiones en Castilleja, al menos a principios de 1547 —año de, dicho sea de paso, la muerte de Hernan Cortes—, tal y como lo demuestra un documento de obligación de dote otorgado el martes 8 de febrero de dicho año "en esta Villa [de Castilleja de la Cuesta] estando dentro de la huerta de doña Leonor de Alfaro, que es dentro del Señorío de esta Villa". Entonces actuó de testigo Francisco de Alfaro, vecino de Sevilla, sin duda otro miembro de la familia.

    Los apadrinamientos nos muestra además otras relaciones de nuestro personaje, como es el caso en 1555 donde se anota a los compadres Martin de Alfaro y su mujer doña Aldara Vaca, y Juan Sanchez Delgado y su mujer doña Mayor de Alfaro (hermana de Martín) apadrinando a Juan, hijo del escribano Juan Vizcaíno y de María de Trujillo.

    Además del mesón, fue negociante de ganado y esta función compareció en 1550 para solicitar que se tomase declaración al carnicero Juan Gómez Vohón sobre diversos vientres de puerco que éste había recibido.

   Según nos cuenta Oliver, mantuvo frecuente contacto con Nicolás Monardes de Alfaro, pariente probablemente cercano, autor de la renombrada obra "Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales", publicada en 1565. De hecho, Martín mostró un gran interés por la planta del tabaco, que al parecer había conocido y usado en México por sus poderes desinfectantes y cicatrizantes y fue en un solar aledaño a su casa-mesón de Castilleja donde cultivó esta planta, con la ayuda de su mujer, Aldara.  De esta plantación obtendría el doctor Monardes las semillas que germinarían en su huerto de la sevillana calle Sierpes, siendo considerado el doctor uno de los precursores de la introducción del tabaco en Europa.

Nicolás Monardes Alfaro, insigne médico y botánico sevillano
que mantuvo un estrecho contacto con Martín, quien le ayudó
 en el cultivo del tabaco.

 

    En 1557 declaraba Martín de Alfaro ser vecino de Sevilla, en la collación de Santa María y teniendo morada en Castilleja en la Calle Real, cuando otorgó poder a su capataz en esta población, Juan Payán, para que éste pudiera representarle y reclamar daños si sufría cualquier daño o daños en sus viñas y heredades que tiene en esta Villa y en sus términos, y en términos de Bormujos, Gines y en otras cualesquiera partes y lugares, y para que pida por los daños que le hubieren hecho, para nombrar veedores y apreciadores de ellos, y para dar cartas y avales como si él mismo fuera

    Fallecería poco después ya que el 19 de diciembre de 1558 un poder dado por Rodrigo de Cieza hace mención al cobro de un censo que desde 1553 había constituido Martín de Alfaro sobre su casa-mesón y que debía reclamarse a sus hijos y herederos por ser ya difunto. Indica además que éste era vecino de Sevilla de la collación de Santa María Magdalena. La escritura de poder está dada en Castilleja, siendo testigos Salvador Perez y Francisco de Vega, clérigo, vecinos de esta Villa, y Gerónimo de Valladares, clérigo, vecino de Sevilla.
 

 

Posteridad

    Desconocemos si este linaje que había recobrado el apellido Alfaro pervivió. En el XVI se expandieron varias ramas de este apellido en Sevilla pero prácticamente todas se extinguieron y el apellido llegaría casi a desaparecer de la ciudad y las poblaciones cercanas.

    Esperamos poder seguir conociendo más de las andanzas de Martín Soldado y de la familia de Martín de Alfaro, cuya experiencia americana y su participación en el conocimiento de la planta del tabaco merecen ser recordadas.

 

Antonio Alfaro de Prado Sagrera

Sevilla, 8 de marzo de 2011


Última actualización el Viernes, 09 de Marzo de 2012 22:35
 
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